Mea culpa
Por qué el fútbol femenino me obligó a pedir disculpas al fútbol de verdad (y por qué nace Femgol).
Ver en la versión interactiva →Hace ya muchos años, siendo yo más joven y aficionado al fútbol masculino, vi por primera vez lo que para un adolescente gallego promedio era casi algo inédito: mujeres jugando al fútbol. Como casi todo hombre de entonces —y digo casi todos porque, por suerte, siempre hay quien va un poco por delante de la sociedad—, me resultaba gracioso, como quien va al circo y ve a una foca aplaudir. Vaya comparación, dirán algunos; es lo más honesto que puedo decir si pienso en aquel chaval.
No lo cuento con orgullo, ni pretende ser una burla. Mi camino tampoco fue rápido: seguí años pensando igual. Y, para ser sincero, ni siquiera reaccioné por el motivo correcto. Volví a fijarme en una futbolista por algo tan superficial como su aspecto —otra vez mirando a la mujer antes que a la deportista—, y fue eso, casi por accidente, lo que me llevó a buscar dónde jugaba. Volví a ver fútbol femenino después de muchos años, y la sorpresa fue mayúscula: descubrí todo lo que mis prejuicios me habían estado tapando.
Pocos meses después llegó el Mundial de 2023. España apuntaba a lo más alto, a que las reconocieran como las estrellas que eran —algo que en este país todavía cuesta cuando eres mujer—. Y de repente explotó todo: por fin estaban en boca de todos. Pero no se hablaba del hito, se hablaba de otra boca. Otra vez los motivos equivocados. Y, sin embargo, también de ahí salió algo bueno: mucha gente se enganchó a aquella selección y, con ella, descubrió el fútbol femenino. Se abrió, además, un debate que hacía falta, porque nuestras deportistas —y no solo las futbolistas— también tienen voz. Solo hay que querer escucharlas.
Hoy pienso diferente. Con más años y ya muchas canas, me doy cuenta de lo equivocado que estaba. Porque a quien rompe un molde casi siempre se le señala, y nuestra obligación como ciudadanos es apoyar a quien rompe con lo establecido, no señalarlo.
Hoy nace Femgol, una web que quiere ser un camino para muchas, pero también para muchos: niños y mayores. Porque otra cosa que he descubierto es que el fútbol femenino aún conserva algo que el otro ha perdido: sigue siendo fútbol, y no un negocio multimillonario en el que juegan once empresas contra once empresas.
Esta publicación tratará de impulsar, en la medida de sus posibilidades, lo que muchas deportistas llevan décadas haciendo. No solo a las estrellas que en los últimos años han dominado el fútbol mundial, con sus selecciones y sus clubes, sino también a todas esas mujeres que en los pueblos de Galicia o en la sierra de Jaén salían a la calle a correr detrás de una pelota, como tantos hemos hecho y tan felices nos ha hecho.
Para que nuestras hijas y nuestros hijos tengan más referentes a los que mirar. Valores que estas mujeres han demostrado y que merecen ser enaltecidos.
Gracias.