Salma Paralluelo
Era una de las grandes promesas del atletismo español y lo dejó por el fútbol. Un año después era campeona del mundo. La historia de la futbolista que lo gana todo.
Ver en la versión interactiva →Pocas carreras arrancan con una decisión tan difícil como la de Salma Paralluelo: a los dieciocho años, siendo una de las grandes promesas del atletismo español —campeona en los 400 metros vallas—, tuvo que elegir entre la pista y el césped. Eligió el fútbol. Un año después era campeona del mundo. Pocas apuestas se han pagado tan rápido.
Nacida en Zaragoza el 13 de noviembre de 2003, Paralluelo es delantera, y se nota de dónde viene: su velocidad es de otra categoría, un arma heredada del atletismo que en el fútbol se convierte en pánico para las defensas. Durante un tiempo compaginó ambos deportes, exprimiendo lo mejor de cada uno, hasta que en 2022, ya en el Barcelona, decidió centrarse solo en el balón.
Su explosión definitiva llegó en el Mundial de 2023. Con solo diecinueve años, fue la jugadora más determinante de España en las rondas decisivas: marcó el gol de la victoria en la prórroga de los cuartos ante Países Bajos y volvió a aparecer en la semifinal. La FIFA la nombró mejor jugadora joven del torneo, y aquel mismo año terminó tercera en el Balón de Oro, un puesto histórico para alguien de su edad.
Tiene, además, un récord que probablemente nadie repita: es la primera futbolista en ganar los tres Mundiales —el sub-17, el sub-20 y el absoluto—. Tres categorías, tres copas del mundo, una sola jugadora. Eso no es suerte: es una carrera construida para ganar.
En el Barcelona ha seguido sumando títulos, incluida la máxima gloria europea, y con la selección fue una de las piezas de la final de la Eurocopa 2025. A su edad, lo asombroso es que su techo aún no se ve.
Paralluelo representa algo más que talento: representa la nueva generación que ya creció viendo el fútbol femenino como una opción de vida real. La niña que renunció al atletismo para perseguir un sueño que, hace no tanto, ni siquiera existía como profesión. Y que, de paso, lo ganó todo.