Jenni Hermoso
La máxima goleadora de la historia de España, cuyo nombre se convirtió en bandera de un movimiento. Sus 57 goles, su etapa en el Barça, el «Se acabó» y su regreso.
Ver en la versión interactiva →Hay nombres que, en un momento dado, dejan de pertenecer solo al deporte. Jenni Hermoso es uno de ellos: en 2023 su nombre se convirtió en bandera de un movimiento que trascendió el fútbol. Pero antes de ser símbolo —y al mismo tiempo que lo era— Jenni Hermoso es, sobre todo, la mayor goleadora de la historia de la selección española.
Nacida en Madrid en 1990, Hermoso es delantera, una killer de área con un olfato que no se entrena: se nace con él. Su cifra lo dice todo: 57 goles con España, más que ningún otro futbolista del país, hombre o mujer. Es la máxima artillera de una selección que conquistó el mundo.
Su gran etapa la vivió en el Barcelona, donde fue una de las piezas de la generación que puso al club en lo más alto de Europa. Goles, títulos y la condición de referente para las que venían detrás.
En agosto de 2023, tras ganar el Mundial, su vida cambió. El beso no consentido del presidente de la federación la colocó, sin buscarlo, en el centro de un terremoto social: el caso Rubiales y el «Se acabó». Lo que vino después fue durísimo, pero la justicia le dio la razón y su nombre quedó asociado para siempre a una lucha por la dignidad de las futbolistas.
En lo deportivo, aquel episodio tuvo un precio: Hermoso pasó un tiempo alejada de la selección y dio un giro a su carrera fichando por el fútbol mexicano, primero en Pachuca y después en los Tigres, con los que se proclamó campeona de la Liga MX en 2025. Lejos del foco español, siguió haciendo lo que mejor sabe: marcar.
Y a finales de 2025 llegó el regreso: volvió a vestir la camiseta de España casi un año después, cerrando un círculo. La goleadora histórica, de vuelta a casa.
Jenni Hermoso representa las dos caras de una misma grandeza: la deportiva, la de los 57 goles y los títulos; y la humana, la de una mujer que, sin pedirlo, se convirtió en el rostro de un cambio. Pocas futbolistas caben en las dos historias. Ella, sí.